Archive for the ‘ Delirios, quimeras y u†opías ’ Category

Insomnia (II)

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Y segunda noche seguida que mi cerebro me delata… soñando con unos secuestradores que el fin de semana iban a craneotomizarnos la cabeza a varias parejas en un hotel junto a la playa, de repente ¡plof!, me quedé sin conocer el final de tan grandiosa aventura.

Y esta vez una tercera en discordia aparece, la melodía de “Mother Russia” de los Iron Maiden que esta mañana resonaba en el coche camino del trabajo… al menos mis desvelos tienen estilo :-p

Hora y media escuchando la respiración de mi esposa (se encuentra un poco más despejada, gracias por preguntar) hasta que me decidí a llenar el cyberespacio de más mierda y liberar mente y llaga con esta segunda edición de mis nocturnas favoritas.

El zombie que era hoy ante el InDesign se parecerá mucho al que vea el Photoshop mañana. Si esto similar a lo que experimentan los padres primerizos cuando su progenie no les deja dormir, no logro entender cómo la especie humana ha logrado sobrevivir hasta la era atómica y poco más allá.

Mañana… ¿más?

Insomnia (I)

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¿Nunca os habéis parado a pensar la cantidad de heces que nuestro cerebro desecha cuando no podemos dormir?

Llevo casi dos horas tratando de conciliar el sueño, y pensamientos encadenados –como el juego, pero menos divertido al competir con uno mismo– de todo tipo me han perseguido de duermevela a desvelo, y luego a duermevela, y a desvelo, y a… Podría tener gracia, hasta que alguno de ellos te asusta de verdad, y la parte de tu cerebro que aún conserva la cordura diurna enciende una luz –“There are four lights!”– roja –“Red, it was RED!”– y grita:

¡pero tío, ¿de qué COÑO vas?!

Y la parte del cerebro que encadena pensamientos a tontas y a locas, así, como si sufriera una diarrea mental crónica, inserta dicha luz roja –“RED!”– y comienza a jugar también con ella, así que he tenido que levantarme definitivamente cuando aquello se ha convertido en una orgía familiar de primos políticos, asesinatos en iglesias con Jesucristo obrando un milagro navideño, mucosidades invadiendo el aire que respiraba (mi esposa tiene un trancazo de cojones) y un calor del infierno (caray con el veranillo de San Migüel) que cada vez me ponía más nervioso… y encima se ha terminado el finde, y mañana a pasar revista a las 7.00 (en unas cinco horrillas)

¡hay que joderse!

Alan Wake o cómo despertar a la realidad

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Después de varias horas sin parar jugando al Alan Wake en la xBox, uno llega a pensar que su vida es un oscuro camino que debe recorrer bajo la luz de una linterna hasta despertar de la pesadilla que es la vida.

Que los sueños son películas narradas en tercera persona con cuervos sobrevolando cielos tenebrosos mientras huyes por bosques umbríos recogiendo las páginas de una novela que un loco escribió en su día y, como quiso hacer Sartre, fue destruida ante la salvajada que había creado [sic-escrito sin tener idea de la historia; dudo que sea así]

Llegados a este punto recuerdo la excelencia que nos brindó Stephen King cuando comparó el acto de escribir a hacer de vientre, algo especialmente complicado cuando los desechos toman conciencia de su propia existencia y no desean ver la luz del día

Pero ¿como reconocer la Realidad?

Nuestra vida… ¿es real cuando soñanos, o nuestros sueños nos poseen cuando estamos despiertos, trabajamos, comemos, hacemos el amor y nos emborrachamos?

¿Cómo vivir, si todo lo que sentimos son reflejos de lo que podríamos ser?

Algún día… (Alicia)…

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… cuando te mires al espejo, te preguntarás: “¿de quién coño son esos ojos?”, o algo más importante: “¿quién coño eres tú?”

Y será el comienzo de la caída… un abismo sin fin que se abre a tus pies, al cual es imposible resistirse porque no eres tú quien cae en él, sino esa otra persona –de imagen eterea– que te devuelve la mirada desde esa otra realidad que se aprecia tras el espejo. Una realidad desenfocada, átona y perceptual que pide ayuda a gritos, pero a la que es imposible alcanzar a no ser que atravieses el abismo.

Como Alicia

Pero si escoges ese camino, el dolor será tu estigma, el olvido tu sino, y la locura tu vida diaria. Claro que no tienes elección, ¿verdad? Resistance is futile, decían los Borg, y tenían razon… en parte. Porque si bien no hay elección posible una vez que el abismo te señala, sí que existe la negación: el orgullo humano, que muchas veces causa guerra y dolor, se convierte ahora en una tabla de salvación espiritual que grita

¡ ¡ ¡  NO  ! ! !

y te dejas las uñas, la garganta, las pelotas o los ovarios para no caer… pero es imposible, y algún día, algún día…

Alicia no salió del agujero

Mundos paralelos…

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… mundos superpuestos, dejados de lado, olvidados o perdidos al crecer (o decrecer), al evolucionar (o ser obligados a), contaminarnos con la pasividad de los demás o meramente entropizados.

Si creemos a la física cuántica, cada paso que damos, cada opción que tomamos, vuelve tangible un universo frente a otras tantas posibilidades a cada segundo que pasamos respirando.

¡¡¡Y ni siquiera nos damos cuenta de ello!!!

No sólo denigramos nuestra vida, sino que además destruímos un sinfín de posibles futuros más felices del que podamos soñar para un día cualquiera, un año cualquiera, una vida… cualquiera. Porque las decisiones que tan a la ligera tomamos no sólo nos marcarán para siempre, sino que también condicionarán la vida de todos los demás, sean conocidos o no.

¿Cómo se puede vivir con tanta presión?

¿Cómo podemos aguantar en esta burbuja de felicidad sabiendo que otros mundos, los perdedores, podrían significar una vida mejor para miles de personas? Algo que nunca conocerán porque se les escapó en un suspiro a cientos de kilómetros de distancia. El presente es éste, y el futuro no existe porque otros deciden como será, sin saber nunca de ti.

¿Tan egoístas somos que jamás pensamos en ellos?