Insomnia (I)

no comment

¿Nunca os habéis parado a pensar la cantidad de heces que nuestro cerebro desecha cuando no podemos dormir?

Llevo casi dos horas tratando de conciliar el sueño, y pensamientos encadenados –como el juego, pero menos divertido al competir con uno mismo– de todo tipo me han perseguido de duermevela a desvelo, y luego a duermevela, y a desvelo, y a… Podría tener gracia, hasta que alguno de ellos te asusta de verdad, y la parte de tu cerebro que aún conserva la cordura diurna enciende una luz –“There are four lights!”– roja –“Red, it was RED!”– y grita:

¡pero tío, ¿de qué COÑO vas?!

Y la parte del cerebro que encadena pensamientos a tontas y a locas, así, como si sufriera una diarrea mental crónica, inserta dicha luz roja –“RED!”– y comienza a jugar también con ella, así que he tenido que levantarme definitivamente cuando aquello se ha convertido en una orgía familiar de primos políticos, asesinatos en iglesias con Jesucristo obrando un milagro navideño, mucosidades invadiendo el aire que respiraba (mi esposa tiene un trancazo de cojones) y un calor del infierno (caray con el veranillo de San Migüel) que cada vez me ponía más nervioso… y encima se ha terminado el finde, y mañana a pasar revista a las 7.00 (en unas cinco horrillas)

¡hay que joderse!

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